Más Información Acerca del Abuso de Medicamentos Recetados

Los expertos indican que el hecho de que los adolescentes busquen medicamentos en sus botiquines para drogarse, constituye una forma preocupante del abuso de sustancias. Uno de cada 10 adolescentes dice haber abusado de medicamentos de venta libre para drogarse y el doble, o sea, uno de cada 5 adolescentes, reconoce haber abusado de un medicamento recetado, con el mismo fin.

Las drogas recetadas de las que más se abusa son los calmantes para el dolor (también llamadas opiáceas u opioides). Las opiáceas como la morfina y la codeína se recetan ante un cuadro de mucho dolor. Se las debe usar sólo por muy poco tiempo.

Los médicos prescriben otros calmantes para el dolor para personas con enfermedades prolongados, tales como la artritis o el dolor de espaldas. Los calmantes hacen que la persona se sienta mejor, el dolor desaparece y es probable que se sientan un poco mareados. El uso de calmantes para el dolor por razones no médicas es abuso de drogas.

Dado que los opiáceos afectan al cerebro y a la médula espinal, su uso continuo puede hacer que el cerebro se vuelva dependiente de ellos. Una vez que alguien queda atrapado por los calmantes para el dolor recetados, el hecho de tratar de abandonarlos implica atravesar un proceso muy desagradable llamado síndrome de abstinencia. Éste puede causar temblores y calosfríos, dolor y fiebre.

Los estimulantes constituyen otra categoría de drogas recetadas de las que a menudo se abusa. Los estimulantes recetados se utilizan para el Síndrome de Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés) y para la obesidad severa. Incrementan la actividad cerebral, suben la presión arterial y aumentan las frecuencias respiratoria y cardíaca.

Por lo general funcionan bien para las personas a las que se los recetan y que los toman en la dosis adecuada; pero cuando se abusa de ellos, los efectos colaterales pueden ser extremadamente desagradables. La gente se puede volver adicta a ellos y es posible que tomen dosis cada vez más altas. Pueden sentir mucho enojado o desconfiar de otras personas. También existen los peligros físicos. El abusador de sustancias puede experimentar un incremento serio de la temperatura corporal, irregularidades en el ritmo cardíaco y probablemente un ataque al corazón o infarto.

Tratar de abandonar la adicción a los estimulantes es como zambullirse en un pozo profundo y oscuro de depresión. Se prescriben sedantes y tranquilizantes para quienes están nerviosos, ansiosos o que no pueden dormir. Sirven para las personas que los necesitan porque hacen más lenta la actividad cerebral. Quienes abusan de sedantes y tranquilizantes se vuelven dependientes, toman dosis cada vez más altas y pueden experimentar pérdida de memoria y de capacidad de juicio, falta de coordinación y tener incluso, ideas de suicidio.

La detención repentina del uso de estas drogas es un golpe para el cerebro y puede provocar infartos. La combinación de sedantes y tranquilizantes con calmantes para el dolor, puede hacer que la respiración y la frecuencia cardíaca disminuyan hasta un punto peligrosamente bajo, terminando incluso en la muerte.


.